El pollo Kadhai es una receta de la cocina india caracterizada por sus aromas intensos, sus especias tostadas y una salsa de tomate concentrada que envuelve perfectamente cada trozo de pollo. Es un plato lleno de matices, pero con una elaboración bastante sencilla si seguimos cada paso con calma.
En esta versión utilizamos contramuslos de pollo deshuesados, que quedan especialmente jugosos, junto con tomate, cebolla, ajo, jengibre y pimiento verde. El elemento que marca la diferencia es la mezcla de especias Kadhai, preparada tostando ligeramente cilantro, comino, pimienta, cardamomo y guindilla. Este pequeño paso potencia enormemente sus aromas y aporta al plato ese carácter tan particular.
Una de las claves para conseguir un buen pollo Kadhai casero está en la salsa. El tomate debe cocinarse el tiempo suficiente para que pierda buena parte de su agua y se concentre. Buscamos una salsa espesa, sabrosa y bien ligada, no una preparación excesivamente líquida. Al final, el garam masala, el cilantro fresco y unas gotas de limón aportan el toque final.
Ingredientes para el pollo:
- 700 g de contramuslos de pollo deshuesados, en trozos
- 2 cucharadas de aceite
- 1 cebolla mediana
- 3 dientes de ajo
- 2 cm de jengibre fresco
- 3 tomates maduros grandes
- 1 pimiento verde
- 1 chile verde, opcional
- 1 cucharadita de cúrcuma
- 1 cucharadita de chile rojo en polvo o pimentón picante
- 1 cucharadita de comino molido
- Sal
Para la mezcla Kadhai
- 1 cucharada de semillas de cilantro
- 1 cucharadita de semillas de comino
- ½ cucharadita de pimienta negra
- 2 vainas de cardamomo
- 1 guindilla seca
Para terminar
- 1 cucharadita de garam masala
- Cilantro fresco
- Un chorrito de zumo de limón
- 1 cucharada de mantequilla o ghee, opcional
Elaboración
Comenzamos preparando la mezcla de especias. Ponemos una sartén seca a fuego medio y añadimos las semillas de cilantro, el comino, la pimienta, el cardamomo y la guindilla seca. Las tostamos durante 2-3 minutos, removiendo para evitar que se quemen. Cuando comiencen a desprender todo su aroma, las retiramos y las machacamos ligeramente en un mortero. No es necesario convertirlas en un polvo fino; encontrar pequeños trozos de especias aporta textura y sabor.
A continuación, calentamos el aceite en una sartén amplia o, si disponemos de él, en un recipiente tipo kadhai. Salpimentamos el pollo y lo doramos a fuego fuerte durante 5-6 minutos. No buscamos cocinarlo completamente en este momento, sino conseguir una buena coloración exterior. Retiramos y reservamos.
En la misma sartén incorporamos la cebolla picada y la cocinamos durante unos 5 minutos. Añadimos el ajo y el jengibre rallado y continuamos la cocción durante aproximadamente un minuto.
Incorporamos entonces la cúrcuma, el chile rojo, el comino molido y aproximadamente la mitad de la mezcla de especias tostadas. Removemos durante unos segundos para que las especias liberen sus aromas.
Añadimos los tomates triturados o muy picados y cocinamos a fuego medio-alto durante 10-15 minutos. Este paso es fundamental: el tomate debe reducirse hasta obtener una salsa espesa y concentrada.
Volvemos a incorporar el pollo junto con el pimiento verde cortado en tiras y, si queremos un resultado más picante, el chile verde. Cocinamos durante 8-10 minutos, hasta que el pollo esté completamente hecho y la salsa quede bien ligada.
Para terminar, añadimos el resto de las especias tostadas, el garam masala, cilantro fresco y unas gotas de zumo de limón. Si queremos una textura más untuosa, podemos incorporar una cucharada de mantequilla o ghee.
Servimos el pollo Kadhai bien caliente, acompañado de arroz basmati, naan o roti. Un poco más de cilantro fresco.
El secreto de un buen pollo Kadhai
La clave está en tostar las especias y reducir bien el tomate. No tengas prisa durante la preparación de la salsa: cuanto más concentrada quede, más intenso será el resultado final. Las semillas de cilantro ligeramente machacadas son especialmente importantes, ya que aportan ese aroma característico que diferencia al Kadhai de otros currys de pollo.
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