Esta ensalada de calabaza asada es una propuesta diferente, elegante y llena de contrastes. Una receta en la que la dulzura natural de la calabaza combina con una cremosa base de mascarpone, una vinagreta de miel, soja y sésamo y pequeños toques crujientes que hacen que cada bocado sea especial.
La preparación es sencilla, pero el resultado tiene una presentación muy cuidada, perfecta tanto para una comida especial como para sorprender con una ensalada diferente. La calabaza se asa en el horno para concentrar sus sabores y conseguir una textura tierna, mientras que la crema de mascarpone aporta suavidad y un punto fresco gracias a la ralladura de lima y limón.
Para 4 personas
INGREDIENTES Para la ensalada
- 500 gr de Calabaza
- Pipas de calabaza
- Semillas de sésamo
- Hojas de albahaca fresca
- Flores comestibles
- Alcaparras
- Aceite de oliva para freír las alcaparras
Para la crema de mascarpone
- 150 g de mascarpone
- Ralladura de 1/2 naranja
- Ralladura de 1 limón
- 1 cucharada de AOVE
- Una pizca de nuez moscada
- Sal
- Pimienta negra
Para la vinagreta
- 1 cucharada de miel
- 1 cucharada de salsa de soja
- 1 cucharada de aceite de sésamo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de salsa sweet chili
Cómo hacer ensalada de calabaza asada
Comenzamos preparando la calabaza asada. La pelamos, retiramos las semillas y la cortamos en trozos. Colocamos los trozos sobre una bandeja de horno y los asamos a 180 ºC durante unos 40 minutos, o hasta que estén tiernos y ligeramente dorados por los bordes. El tiempo puede variar dependiendo del tamaño de los trozos y del tipo de calabaza utilizado.
Mientras se asa la calabaza, preparamos la crema de mascarpone. Ponemos los 150 g de mascarpone en un bol y añadimos la ralladura de naranja y limón, una cucharada de AOVE, sal, pimienta negra y una pequeña cantidad de nuez moscada. Mezclamos hasta obtener una crema homogénea y la introducimos en una manga pastelera.
Para elaborar la vinagreta, mezclamos en un recipiente la miel, la salsa de soja, el aceite de sésamo, el aceite de oliva virgen extra y la salsa sweet chili. Removemos enérgicamente hasta conseguir una mezcla bien emulsionada. Esta combinación aporta un equilibrio muy interesante entre los sabores dulces, salados, tostados y ligeramente picantes.
A continuación, freímos las alcaparras en aceite de oliva hasta que queden crujientes. Las retiramos y las dejamos escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Emplatado
Para presentar esta ensalada de calabaza, colocamos la crema de mascarpone directamente sobre el plato utilizando la manga pastelera. Formamos un cordón circular, creando una especie de flor que servirá como base del plato.
Sobre la crema distribuimos los trozos de calabaza asada y añadimos las pipas de calabaza, unas semillas de sésamo y hojas de albahaca fresca. Incorporamos también las flores comestibles para aportar color y un acabado más elegante.
Terminamos con las alcaparras fritas, que aportarán un toque crujiente y ligeramente salino. Finalmente, añadimos la vinagreta de miel, soja y sésamo de forma delicada para que acompañe a todos los ingredientes sin ocultar sus sabores.
El resultado es una ensalada de calabaza asada con mascarpone muy aromática, cremosa y crujiente, donde la dulzura de la calabaza contrasta con la acidez de los cítricos, el punto salado de la soja y las alcaparras y el aroma del aceite de sésamo. Una receta perfecta para servir como entrante y convertir ingredientes sencillos en un plato con una presentación de restaurante.
Trucos para que quede perfecta
- Asa bien la calabaza hasta que esté tierna y ligeramente caramelizada en los bordes.
- No excedas la cantidad de nuez moscada en el mascarpone; debe aportar aroma sin dominar.
- Fríe las alcaparras justo hasta que estén crujientes y escúrrelas bien.
- Añade la vinagreta justo antes de servir para conservar los contrastes de textura.
- Puedes preparar previamente la crema de mascarpone y mantenerla refrigerada hasta el momento del emplatado.
Published by