Yogur casero cremoso: fácil, suave y sin complicaciones
Preparar yogur casero en casa es mucho más sencillo de lo que puede parecer. Con unos pocos ingredientes y un poco de paciencia podemos conseguir un yogur de textura cremosa, suave y con un sabor muy natural. Además, no es imprescindible disponer de una yogurtera: podemos utilizar tanto un robot de cocina con función de fermentación como métodos caseros para mantener la mezcla a una temperatura estable.
Para esta receta utilizamos leche entera, yogur natural y nata con un 35 % de materia grasa. La combinación de leche y nata aporta una textura especialmente cremosa, mientras que el yogur natural actúa como fermento y permite que la leche se transforme durante el proceso de fermentación.
Tiempo de preparación: 10 minutos
Fermentación: 8-10 horas
Refrigeración: 2 horas
Raciones: 6-8 yogures aproximadamente
Ingredientes
- 1 litro de leche entera
- 120 g de yogur natural
- 100 g de nata líquida para montar (35 % de materia grasa)
Preparación con robot de cocina
Comenzamos poniendo en el vaso la leche entera, el yogur natural y la nata. Mezclamos a velocidad 4 durante unos segundos hasta conseguir una preparación completamente homogénea.
A continuación, utilizamos la función de fermentación del robot y dejamos fermentar la mezcla durante aproximadamente 10 horas a 45 ºC. Si no tienes esta función solo has de programar el tiempo de 10 horas en el robot, o estar pendiente de ir añadiendo el tiempo hasta sumar las 10 horas. Durante este proceso es importante mantener una temperatura estable para favorecer la fermentación y conseguir una buena textura.
Una vez finalizada la fermentación, repartimos cuidadosamente el yogur entre los recipientes que vayamos a utilizar. Los cerramos con sus tapas o los cubrimos con film transparente.
Dejamos que pierdan algo de temperatura y los introducimos en el frigorífico durante al menos 2 horas antes de consumirlos. El frío ayudará a que el yogur termine de adquirir una textura más firme y cremosa.
Cómo hacer yogur casero sin robot de cocina
Si no tienes robot de cocina, también puedes preparar esta receta utilizando el horno como cámara de fermentación.
Calienta la leche junto con la nata hasta que estén bien calientes, pero sin necesidad de que hiervan. Deja que la mezcla se enfríe hasta alcanzar aproximadamente 45 ºC. Es importante que no esté demasiado caliente antes de incorporar el yogur.
Añade entonces el yogur natural y mezcla muy bien con unas varillas. Reparte la preparación en tarros de cristal limpios y ciérralos.
Precalienta el horno a 50 ºC durante unos minutos, apágalo y deja únicamente el calor residual. Introduce los tarros y mantén el horno cerrado durante unas 8-10 horas. Si el horno pierde demasiado calor, puedes envolver los tarros con un paño limpio para ayudar a conservar la temperatura.
Otra opción todavía más sencilla consiste en colocar los tarros bien cerrados dentro de una nevera portátil o una cazuela grande, rodeados de agua caliente, sin que el agua llegue a cubrir los recipientes. Tapa bien y deja reposar unas 8-10 horas.
Cuando el yogur haya fermentado y tenga una consistencia cremosa, pásalo al frigorífico durante al menos 2 horas antes de servir.
Consejos para conseguir un yogur casero cremoso
La temperatura es uno de los puntos más importantes de esta elaboración. Un exceso de calor puede perjudicar los fermentos del yogur, mientras que una temperatura demasiado baja puede alargar considerablemente la fermentación.
También es recomendable utilizar un yogur natural que contenga fermentos lácticos vivos, ya que serán los encargados de iniciar la fermentación de la leche.
Una vez preparado, conserva el yogur siempre en el frigorífico y sírvelo solo o acompañado de fruta fresca, frutos secos, semillas o un poco de miel.
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