Esta burrata con jamón ibérico, uvas y tomates asados es una receta sencilla, elegante y llena de contrastes. La cremosidad de la burrata combina a la perfección con el sabor intenso del jamón ibérico y con el toque dulce que aportan las uvas y los tomates después de pasar por el horno.
Es un plato perfecto para servir como entrante, para compartir o incluso como una cena ligera acompañada de un buen pan. La elaboración apenas requiere trabajo y gran parte del resultado depende de utilizar ingredientes de calidad.
En esta preparación, las uvas y los tomates se cocinan lentamente con aceite de oliva, vinagre de Módena, tomillo, sal y pimienta. El calor del horno concentra sus sabores y consigue que los tomates queden tiernos y las uvas ligeramente asadas y jugosas. Además, el líquido resultante de la cocción se puede reservar para utilizarlo como aliño o para acompañar el plato.
La burrata italiana, abierta directamente sobre el plato, aporta la parte más cremosa de la receta. Sobre ella colocamos los tomates y las uvas asadas, el jamón ibérico de bellota y unos frutos secos ligeramente picados. Para terminar, el cebollino fresco aporta un toque de color y un punto herbáceo que equilibra el conjunto.
INGREDIENTES PARA 2 PERSONAS
- 2 burratas
- Jamón ibérico de bellota
- 1 ramillete de uvas moradas
- 20 tomates cherry
- Tomillo fresco
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre de Módena
- Frutos secos variados
- Cebollino fresco
- Sal
- Pimienta negra
ELABORACIÓN
1. ASAR LAS UVAS Y LOS TOMATES
Precalentamos el horno a 180 ºC.
Lavamos cuidadosamente las uvas y los tomates cherry y los colocamos en una bandeja apta para horno. Es preferible utilizar una bandeja que no sea demasiado grande para que los ingredientes queden relativamente juntos y puedan cocinarse en sus propios jugos.
Añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y un poco de vinagre de Módena. Salpimentamos y distribuimos unas ramitas de tomillo fresco por encima.
Introducimos la bandeja en el horno y cocinamos durante aproximadamente 30 minutos, hasta que los tomates estén tiernos, ligeramente dorados y las uvas hayan comenzado a asarse.
Una vez fuera del horno, retiramos el tomillo y dejamos templar. Colamos los tomates y las uvas, reservando el jugo de cocción. Este líquido concentra todos los sabores y podemos utilizarlo posteriormente como parte del aliño del plato.
2. PREPARAR LA BURRATA
Sacamos las burratas del frigorífico unos minutos antes de servir para que no estén excesivamente frías.
Colocamos una burrata en cada plato y la abrimos ligeramente para que quede expuesto su interior cremoso. No es necesario cortarla completamente; al abrirla de forma irregular conseguimos una presentación más natural y apetecible.
3. MONTAR EL PLATO
Distribuimos alrededor de las burratas los tomates cherry y las uvas asadas, procurando alternarlos para crear diferentes colores y texturas.
Colocamos unas lonchas de jamón ibérico de bellota sobre la burrata y alrededor de ella. Es recomendable añadir el jamón al final para conservar intactos su aroma, textura y sabor.
Picamos los frutos secos a grosso modo, evitando triturarlos demasiado, y los repartimos por encima. Su textura crujiente aporta un contraste muy agradable frente a la suavidad de la burrata.
Terminamos con cebollino fresco finamente picado y, si lo deseamos, añadimos unas gotas del jugo de cocción de los tomates y las uvas.
CONSEJOS PARA PREPARAR ESTA BURRATA
La calidad de los ingredientes es especialmente importante en una receta tan sencilla. Una burrata cremosa, un buen jamón ibérico y un aceite de oliva virgen extra marcarán una gran diferencia en el resultado final.
Las uvas moradas funcionan especialmente bien porque aportan un dulzor intenso cuando se asan. Podemos utilizar uvas sin semillas para hacer más cómodo el plato.
También podemos variar los frutos secos según nuestros gustos. Almendras, avellanas, nueces o pistachos funcionan muy bien y aportan el punto crujiente que necesita esta preparación.
Si queremos conseguir un sabor todavía más intenso, podemos dejar que los tomates y las uvas se doren ligeramente durante los últimos minutos de horno. El objetivo es que queden tiernos, pero sin perder completamente su estructura.
Esta burrata con jamón ibérico, uvas y tomates asados es una receta ideal para sorprender con muy poco esfuerzo. El contraste entre el lácteo cremoso, el jamón, la fruta asada, el tomate, los frutos secos y el toque aromático del tomillo convierte unos ingredientes sencillos en un plato vistoso y lleno de matices.