QUESO FRESCO CASERO

QUESO FRESCO CASERO

QUESO FRESCO CASERO

Preparar queso fresco casero es muy sencillo y con un resultado sorprendente muy parecido al queso ricotta, ideal como aperitivo, para untar con pan o para ensaladas, incluso puedes usarlo en el desayuno con platos dulces, como por ejemplo para rellenar un croissant, añadirle mermeladas o frutas frescas.

Es una receta muy fácil de hacer y con muy pocos ingredientes, básicamente lo que vamos a hacer es separar el suero del cuajo y se hace sometiendo la leche y la nata a calor y añadiendo el zumo de limón o vinagre. De esta manera conseguiremos un efecto que parecerá que está cortada, pero es lo que hace que podamos dividir así la leche y conseguir el delicioso queso.

Puedes hacerlo con leche entera, aunque si quieres puedes elaborarlo también con leche sin lactosa, para los intolerantes a la lactosa o alérgicos.

El tamaño que he preparado es para acabarlo en un día, pero puedes hacer más cantidad si lo deseas, añadiendo más leche y más zumo de limón.

En este caso no he usado ningún molde, sino que he cogido un cuenco, lo he forrado con papel film y he dejado que coja la forma, pero puedes encontrar moldes aptos para elaborar queso en internet o tiendas de productos de cocina. Lo que si que vas a necesitar es una gasa o un trapo limpio para colar el queso, yo he comprado una estameña que funciona muy bien para colar el queso.

ingredientes:

  • 400 ml de leche entera
  • 300 ml de nata líquida para cocinar
  • Una pizca de sal
  • 50 ml de vinagre de manzana o el zumo de limón

elaboración:

En un cazo poner la leche con la nata y la sal. Poner a hervir hasta que alcance los 90ºC y antes de empiece hervir, añadir el vinagre de manzana o el zumo de limón.

Aparta del fuego y deja reposar 15 minutos. Verás como se va separando el suero, el efecto es como si se estuviese cortando.

Apretamos la gasa para extraer todo el suero posible y quedarnos así solamente con el cuajo para hacer el queso.

Con ayuda de un paño fino o estameña, apretamos para extraer todo el suero posible y quedarnos así solamente con el cuajo para hacer el queso.

Ponemos el cuajo en el molde deseado una vez que esté muy bien escurrido. Podemos ponerle papel absorbente arriba y abajo para el suero que haya quedado, pero a mi no me ha hecho falta.

Ya puedes consumirlo o guardarlo en la nevera en un recipiente de cristal, como máximo 5 días.