Si buscas una receta de pasta fácil, cremosa y llena de sabor, esta pasta estilo One Pot es una opción perfecta. La particularidad de esta preparación es que prácticamente todo se cocina en una misma cazuela, consiguiendo que la pasta absorba los sabores de los ingredientes mientras se cocina.
En esta ocasión he combinado macarrones, guanciale, champiñones y calabacín, junto con tomate frito, nata para cocinar y caldo de ave. El resultado es una pasta melosa, con un sabor intenso gracias al guanciale y un toque de frescura aportado por las verduras. Para terminar, el queso rallado se integra con el conjunto y aporta una textura todavía más cremosa.
Una de las grandes ventajas de esta receta es que no necesitamos preparar la salsa por separado ni utilizar varias cazuelas. La pasta se cocina directamente con el resto de ingredientes, por lo que además de ser sencilla, resulta muy práctica para el día a día.
Ingredientes
Para 2-3 personas
- 250 g de macarrones
- 100 g de guanciale
- Champiñones, al gusto
- 1/2 calabacín
- 2 cucharadas de tomate frito
- 50 ml de nata para cocinar
- 100 ml de caldo
- 50 g de queso rallado
- Orégano al gusto
- Pimienta negra
- Sal, con moderación
Cómo hacer pasta One Pot
Comenzamos preparando las verduras. Lavamos el calabacín y lo cortamos en dados pequeños para que se cocine de manera uniforme y quede integrado con la pasta. Limpiamos los champiñones y los cortamos en trozos, procurando que mantengan cierta presencia en el plato después de la cocción.
Cortamos también el guanciale en pequeñas tiras o dados. Su grasa aportará sabor al conjunto durante la cocción y ayudará a conseguir una pasta especialmente sabrosa.
En una olla amplia incorporamos directamente los macarrones, el calabacín, los champiñones, el guanciale, el orégano y la salsa de tomate. Esta es precisamente una de las características de la técnica One Pot: todos los ingredientes se cocinan conjuntamente, evitando tener que preparar la salsa por separado.
Añadimos entonces el caldo y agua suficiente hasta que los ingredientes queden justo cubiertos. No debemos añadir un exceso de líquido, ya que buscamos que la pasta lo absorba durante la cocción y que el resultado final quede cremoso, no caldoso.
Ponemos la olla a fuego alto y dejamos cocinar, removiendo de vez en cuando para que la pasta no se pegue y para favorecer que todos los ingredientes se integren.
Cuando observemos que el caldo está prácticamente consumido y la pasta se encuentra cerca de su punto de cocción, incorporamos los 50 ml de nata para cocinar. Mezclamos bien y bajamos a fuego medio. Dejamos cocinar durante aproximadamente cinco minutos más, permitiendo que la nata se integre con el tomate, el caldo y los jugos que han aportado el guanciale y las verduras.
A continuación, incorporamos los 50 g de queso rallado. Removemos cuidadosamente hasta distribuirlo por toda la preparación y apagamos el fuego.
Dejamos reposar la pasta durante unos instantes con la olla tapada para que el queso termine de fundirse con el calor residual. Este último paso es importante para conseguir una salsa más ligada y cremosa.
Servimos la pasta One Pot con guanciale inmediatamente y bien caliente. El resultado debe ser una pasta melosa, con los macarrones perfectamente impregnados de la salsa y con el contraste entre el guanciale, los champiñones y el calabacín.
Consejos
La cantidad de agua es uno de los puntos fundamentales de esta receta. Es preferible comenzar con el líquido justo para cubrir los ingredientes y controlar la cocción, ya que siempre podremos añadir una pequeña cantidad más si fuera necesario.
También es importante remover durante la cocción, especialmente cuando el líquido comienza a reducirse. De esta manera evitaremos que la pasta se adhiera al fondo de la olla y conseguiremos una distribución homogénea de la salsa.
El queso debe añadirse con el fuego apagado, aprovechando el calor residual para que se funda suavemente y contribuya a conseguir esa textura cremosa característica de esta pasta.