Esta tarta de chocolate y avellanas es una de esas recetas especiales que merece la pena guardar. La preparé para celebrar mi cumpleaños, buscando un postre elegante, cremoso y con mucho sabor a chocolate.
La combinación de la base de galleta de cacao, la crema de queso, la ganache de chocolate y las avellanas consigue una tarta muy equilibrada, con diferentes texturas y un acabado irresistible. Además, es perfecta para preparar con antelación, ya que necesita varias horas de reposo en frío para conseguir la textura ideal.
Una tarta de cumpleaños hecha en casa, pero con acabado de celebración.
Ingredientes
Para un molde desmontable de 20-22 cm
Para la base de galleta
- 400 g de galletas de chocolate, tipo lotus o similares
- 160 g de mantequilla derretida
Para la crema de cheesecake
- 400 g de queso crema
- 200 ml de nata para montar
- 40 ml de jarabe de arce (puedes sustituirlo por otro endulzante)
- Semillas de ½ vaina de vainilla
Para la ganache del relleno
- 100 g de chocolate
- 100 ml de nata líquida entera
- 10 g de mantequilla
Para la ganache de cobertura
- 100 g de chocolate negro
- 150 ml de nata líquida entera
- 15 g de mantequilla
Para decorar
- Avellanas al gusto
Cómo hacer cheesecake de chocolate y avellanas
Comenzamos preparando la base de galleta de chocolate. Trituramos las galletas hasta obtener una textura fina y las mezclamos con la mantequilla derretida. Debemos conseguir una mezcla húmeda y compacta.
Forramos la base de un molde desmontable de 20-22 cm y distribuimos la mezcla de galletas por el fondo y las paredes del molde. Presionamos firmemente con el dorso de una cuchara o la base de un vaso para conseguir una superficie compacta y uniforme. Reservamos en el frigorífico mientras continuamos con la receta.
Ganache de chocolate
Para preparar la primera ganache, calentamos los 100 ml de nata hasta que esté a punto de hervir. La vertemos sobre los 100 g de chocolate previamente troceado y dejamos reposar durante aproximadamente un minuto.
Removemos suavemente hasta obtener una mezcla lisa y brillante. Incorporamos los 10 g de mantequilla y mezclamos hasta que quede completamente integrada.
Cubrimos la ganache y la refrigeramos durante unas 2 horas, hasta que esté suficientemente firme para poder batirla.
Una vez fría, la batimos con unas varillas hasta conseguir una textura espesa y cremosa. Extendemos esta ganache sobre la base de galleta y alisamos la superficie. Repartimos algunas avellanas por encima y las presionamos ligeramente para que queden integradas en la capa de chocolate.
Crema de cheesecake
Para preparar la siguiente capa, ponemos el queso crema en un bol, el jarabe de arcey las semillas de vainilla. Batimos hasta conseguir una crema suave y homogénea.
En otro recipiente montamos los 200 ml de nata hasta conseguir picos firmes. Incorporamos la nata montada a la mezcla de queso crema mediante movimientos envolventes, procurando mantener todo el aire de la nata.
Extendemos la crema de cheesecake sobre la capa de ganache y alisamos cuidadosamente la superficie.
Refrigeramos durante al menos 6 horas. Para conseguir una textura firme y un corte limpio, recomiendo dejarla reposar toda la noche.
Cobertura de chocolate
Una vez que la cheesecake esté completamente cuajada, preparamos la cobertura.
Calentamos los 150 ml de nata hasta que empiece a hervir y la vertemos sobre los 100 g de chocolate troceado. Dejamos reposar un minuto y removemos hasta conseguir una ganache lisa y homogénea.
Añadimos los 15 g de mantequilla y mezclamos hasta obtener una cobertura brillante y sedosa.
Dejamos que se enfríe ligeramente. Debe seguir siendo fluida, pero no estar demasiado caliente para evitar que afecte a la crema de cheesecake.
Vertemos la ganache sobre la tarta y la distribuimos uniformemente por toda la superficie. Refrigeramos nuevamente durante 2-4 horas, hasta que la cobertura haya adquirido consistencia.
Decoración y presentación
Antes de servir, decoramos la cheesecake con avellanas troceadas.
Para obtener unos cortes limpios y profesionales, recomiendo sacar la tarta del frigorífico unos 10-15 minutos antes de servir. Utilizamos un cuchillo largo, lo calentamos con agua caliente y lo secamos perfectamente antes de cada corte.
El resultado es una cheesecake de chocolate y avellanas espectacular, con una base crujiente, un corazón intenso de chocolate, una capa cremosa de queso y una cobertura brillante que aporta el toque final.
Consejos para conseguir una cheesecake perfecta
Es importante respetar los tiempos de refrigeración entre capas para evitar que se mezclen y conseguir un resultado definido. La nata debe estar muy fría antes de montarla y la ganache debe haberse enfriado completamente antes de batirla.
Si quieres potenciar todavía más el sabor de la tarta, puedes tostar ligeramente las avellanas antes de utilizarlas. Su aroma combinará especialmente bien con el chocolate.